Alimentar la piel

Las cremas ayudan a mantener la piel hidratada pero por si solas no garantizan un cutis perfecto. Si queremos mantener una piel joven, y sana es necesario cuidar los hábitos cotidianos. Tenemos que cuidar la alimentación, la cantidad de agua que bebemos, y también las horas de sueño. Por supuesto, es de vital importancia tener cuidado con la exposición al sol, la ingesta de alcohol y el consumo de tabaco.

Quienes tienen una alimentación poco equilibrada, corren el riesgo de que la piel se resienta. Si alguien está expuesto a diario a factores perjudiciales, el organismo genera radicales libres. Parte de esos radicales pueden ser detenidos por el cuerpo, que evita el daño en las células. Pero si la cantidad es excesiva, los daños pueden quedar a la vista.

Para evitarlo es fundamental consumir antioxidantes. Son sustancias naturales que permiten que el cuerpo se defienda evitando que los radicales libres impacten en las células. Entre los principales antioxidantes están las vitaminas C y E, el beta-caroteno y los oligoelementos como el selenio y el zinc. Entre la larga lista de alimentos antioxidantes podemos destacar los frutos secos, verduras como el brócoli, los tomates, ajos, el chocolate negro o frutas como los arándanos o las uvas.

No hay especialista que no destaque la importancia de las vitaminas y los minerales para tener una piel sana. La vitamina A, por ejemplo, es necesaria para la renovación del cutis a nivel celular. Está presente en la leche vegetal o las zanahorias.

La vitamina C también es fundamental para la regulación de la humedad en la piel, mientras que la vitamina E y las B son un factor decisivo para la renovación de la piel. Están presentes, entre otras cosas, en los productos elaborados a base de cereales, en las verduras y en las frutas cítricas.

El organismo requiere además de calcio, zinc y magnesio para apuntalar la piel. Son oligoelementos contenidos en la verdura y en los cereales.

Las grasas no saturadas pueden ingerirse a su vez a través de los aceites vegetales. Son muy bienvenidas por la piel, que de ese modo podrá aprovechar las vitaminas liposolubles.

Beber suficiente agua también es clave para que el cutis pueda irradiar salud. El líquido es fundamental para la turgencia de la piel. Se recomienda que las personas adultas beban entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

El sueño es uno de los mejores tratamientos de belleza que existen. Durante el día la piel trabaja para protegerse del sol, del viento, de la contaminación y del estrés. Pero al llegar la noche es su turno para descansar y regenerarse. Durante la noche se activa la microcirculación y el drenaje, favoreciendo la eliminación de toxinas. La respiración es más lenta y profunda haciendo que la piel se oxigene más rápidamente. Por eso cuando no se duerme adecuadamente los efectos en la piel son instantáneos falta de vitalidad y luminosidad, ojeras y cutis grisáceo.

Fuente: La Vanguardia

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Joaquín Acevedo dice:

    Sus informaciones y orientaciones alimenticias son excelentes para la salud y el cuerpo humano. Felicitaciones!!

    Le gusta a 1 persona

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