La dulzura de vivir sin azúcar

En muchos de los casos, convertirse al veganismo se corresponde a un ideal noble “no matar, no maltratar animales” y, desde un punto de vista moral, es legítimo e indispensable en los tiempos que corren. Pero desde un punto de vista holístico, si nos quedamos sólo con el aspecto idealista y no consideramos otros aspectos orgánicos, podemos maltratar el propio cuerpo que es “el animal” al que nos debemos primordialmente.

Muchos veganos que se acercan a la consulta están carentes de minerales, padecen de cansancio, fatiga crónica, cándidas, evacuaciones frecuentes y heces no compactas, micción frecuente, manos y pies fríos, algunas veces sudorosos, con falta de voluntad, mente errática, grandes ideales pero poca capacidad de focalización y materialización, lo que en macrobiótica llamamos muy yin.

Podríamos considerar diferentes razones: el primer aspecto que influye es basar la comida en frutas y zumos de fruta, ensaladas crudas, lácteos, bebidas vegetales, exceso de agua o líquidos, incluyendo infusiones y un largo etcétera, especialmente en invierno y climas fríos. Pero quizá el factor principal de ese desequilibrio sea el abuso de azúcares simples y refinados.

Cuando tomamos azúcar refinado, sacarosa (C12H22011), el cuerpo lo convierte en glucosa, por lo que escapa en gran medida al proceso químico de nuestro cuerpo. La sacarosa pasa directamente a los intestinos, donde se convierte en glucosa predigerida. Esta, a su vez, es absorbida por la sangre donde el nivel de glucosa ha sido establecido en un equilibrio preciso con el oxígeno. De esta forma, el nivel de glucosa en la sangre aumenta drásticamente, se destruye el equilibrio y el cuerpo entra en crisis. Cuando consumimos azúcar, el sistema inmunológico se debilita durante 6 horas, lo que nos hace más vulnerables a los gérmenes o bacterias. Gran parte de la confusión pública sobre los azúcares simples es debido al lenguaje. Los azúcares son clasificados por los químicos como carbohidratos. Esta palabra manufacturada significa una sustancia que contiene carbono con oxígenos e hidrógeno. Pero no deberíamos, fuera de los laboratorios, denominar igualmente a los cereales integrales sin refinar (que han sido la base de la alimentación de la humanidad durante miles de años) y al azúcar refinado (que es una droga fabricada y el principal veneno de la humanidad desde hace sólo algunos siglos).
Este tipo de confusión posibilita el camuflaje practicado por los azucareros.

La fructosa es el azúcar de las frutas, y si la obtenemos directamente de la fruta está bien, pero en este juego de palabras con intenciones secretas se nos hace creer que la “fructosa de síntesis química” es igual que la fructosa obtenida de una fruta, y no es así; en realidad es una sustancia que el cuerpo no reconoce, un azúcar que se convierte en grasa rápidamente, no es un azúcar saludable, es el que más engorda y además es el responsable de la epidemia de obesidad en el mundo occidental.

Otro de los efectos nocivos de la fructosa es el aumento considerable de los niveles de triglicéridos en la sangre, por lo que, para pacientes con patologías hepáticas y cáncer, especialmente la leucemia, deberían evitar totalmente la fructosa, dado que este es el antígeno de los glóbulos rojos.

También cabe hablar del jarabe de fructosa derivado del maíz: al ser su producción mucho más barata, el jarabe o sirope de fructosa procedente del maíz, conocido con las siglas HFCS (High Fructosa Común Sirup) sufre un intenso proceso de refinado químico, que el cuerpo no sabe cómo metabolizar.

Hay una gran diferencia entre la melaza de maíz que se obtiene a partir de un proceso enzimático, en donde no se pierden las vitaminas, y la fructosa del jarabe de maíz. Aunque parecen similares, no es lo mismo la melaza de maíz que el jarabe de maíz. Este
último no es nada recomendado, al tratarse de un edulcorante altamente refinado, perjudicial para el organismo.

La sacarosa es el azúcar refinado de la caña de azúcar o de la remolacha. La glucosa es un elemento esencial en la sangre humana, pero la dependencia de la sacarosa es algo nuevo en la historia de la humanidad. Cuando entra en el organismo, al no tener los componentes que acompañan a la glucosa natural y que son necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo (vitaminas, celulosa, enzimas, sales minerales), es imprescindible que se equilibre atrayendo determinadas sustancias de nuestro cuerpo, fundamentalmente minerales (calcio, hierro, fósforo, magnesio y vitaminas del grupo B).

La consecuencia es grave, generando desmineralización del organismo y deterioro de la energía vital. El exceso de azúcar es transformado rápidamente en grasas, lo que ocasiona una obstrucción de las arterias y los capilares. Las melazas de cereales integrales ofrecen una alternativa estable para realizar postres y dulces. El azúcar está presente en casi todos los productos manufacturados, procesados, enlatados, embotellados, bollería, cerveza, lácteos y tabaco, camuflados bajo los nombres de edulcorantes (ciclamato, sacarina, sorbitol, manitol). Sin duda, el peor de los edulcorantes artificiales es el aspartamo (E-951), que también podemos encontrar en los refrescos light y en algunos medicamentos. Es una exitotoxina y un neurotóxico asociado a tumores en el cerebro, esclerosis múltiple, epilepsia, diabetes, Parkinson y Alzheimer, defectos de nacimiento, fibromialgia, cáncer de colon. El aspartamo provoca más reacciones adversas que el resto de los alimentos y aditivos de la industria alimentaria combinada.

Como nuestro cuerpo necesita hidratos de carbono (compuestos orgánicos que dan energía), las personas consideran que el azúcar industrial es una fuente óptima indispensable, o al menos es lo que nos hacer creer la industria azucarera con su publicidad, que roza la propaganda.

 

 

Consecuencias físicas de consumir azúcar

Adelgaza los huesos • contribuye a la osteoporosis • produce
acidez en la sangre • provoca pérdida de memoria • roba
vitamina D al cuerpo • es un alimento vacío, carente de
nutrientes y alto en calorías • es el principal responsable de la
obesidad • al tomar azúcar, el cuerpo pierde la apetencia por
la fruta y los cereales integrales o, directamente, los tolera
peor • perjudica la flora intestinal • favorece la caries dental
• crea adicción • afecta al sistema nervioso parasimpático •
es un alimento altamente expansivo • expande los tejidos,
dejándolos fofos y acuosos • acelera el pulso • aumenta la
presión sanguínea y la función renal • fatiga el hígado
• afecta la a actividad de los glóbulos blancos • crea un
ambiente ácido que favorece la proliferación de bacterias
• genera úlcera crónica • genera candidiasis • debilita el
movimiento del corazón y los riñones

Consecuencias psicológicas de consumir azúcar

Nerviosismo • hiperactividad seguida de pasividad
• miedo • introversión • emociones incontroladas • falta
de concentración • falta de memoria • indecisión • egoísmo

 

 

 

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Un artículo de Patricia Restrepo, Escritora y Directora-fundadora del Instituto Macrobiótico de España en Valencia. Consultora macrobiótica, coach en nutrición y profesora de Yoga.

http://patriciarestrepo.org/

Instituto Macrobiótico de España

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos dice:

    ¡Qué horror! Hay frases que no hay por donde cogerlas, sin ningún tipo de rigor científico. Especialmente esta “Cuando tomamos azúcar refinado, sacarosa (C12H22011), el cuerpo lo convierte en glucosa,por lo que escapa en gran medida al proceso químico de nuestro cuerpo”. ¿Qué quiere decir eso de que “escapa al proceso químico de nuestro cuerpo”? La autora creo que haría bien en repasar sus conocimientos de química y bioquímica.

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  2. Mari dice:

    No entiendo el proceso químico que hace el cuerpo cuándo tomamos azúcar refinado no tomo y punto pero me gustaría saber Carlos qué ves en esta frase yo no la entiendo con lo cual no quiere decir que esté mal escrita me lo puedes explicar porfavor

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  3. Mari dice:

    Más que nada porque a veces se dicen muchas cosas estamos de que la información invitándola hay varios puntos de vista unos que son válidos otros que no y ya no sabemos creernos

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    1. marinlucia dice:

      ¡Hola, Mari! El artículo explica, desde una perspectiva macrobiótica, que el azúcar refinado y otras variantes industrializadas como la sacarosa, la sacarina, la fructosa refinada, etc., no son una fuente indispensable para obtener energía y su consumo en exceso es nocivo para la salud. Este artículo pone de relieve un problema que afecta a personas en todo el mundo: el consumo masivo de azúcar y su presencia camuflada en muchos alimentos que se venden en el supermercado y que consumimos diariamente. ¡Gracias!

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