Kimchi rosa

PARA 1 TARRO GRANDE

1 col china
Sal gruesa
½ cebolla
½ manojo de rabanitos
1 remolacha pequeña
1-3 cucharadas de copos de chile coreano para kimchi: «Gochugaru» (o de cualquier otro chile o guindilla picante al gusto)
3 cucharadas de tamari
2 cucharadas de miso blanco (shiro miso)
1,5 cucharadas de azúcar de caña (blanco o integral)
2 dientes de ajo
2 cucharaditas de jengibre laminado
½ manzana pelada y cortada en trozos

Retirar las primeras hojas de la col china y aclarar un poco con agua. Cortar la col en cuatro partes y poner los trozos en un recipiente grande (o en varios recipientes pequeños). Poner sal entre medias de cada hoja y añadir una pizca de sal gruesa a cada trozo de col. Dejar reposar 6 horas para que sude. La col debe quedar muy tierna y debe haber dejado en el recipiente un fondo de agua (el líquido que ha soltado la col). Aclarar la col 3 veces, limpiando bien las hojas con abundante agua para quitarles toda la sal. Si se desea, se puede cortar la col en trozos más pequeños. Mezclar los trozos de col con la cebolla picada, con los rabanitos cortados en medias lunas y con la remolacha cortada en juliana. Mezclar el resto de ingredientes en el recipiente del robot de cocina o en el vaso de la batidora y batir hasta obtener una pasta. Mezclar 2 cucharadas soperas de la pasta con ½ vaso de agua. Ponerse unos guantes (unos desechables o unos reservados para un uso culinario, para poder cocinar con picante) y mezclar, en un recipiente grande y hondo, las verduras con la pasta. Mezclar y untar todo bien. Meter las verduras en un tarro grande previamente hervido y ya enfriado. Poner dentro del tarro, junto con las verduras, la mezcla del agua y la pasta picante restante. Lo ideal es que el tarro se llene de kimchi un 70% – 80%, ya que la fermentación hace que aumente un poco el volumen. Las verduras deben estar bien apretadas y comprimidas para que no queden por encima del líquido. Dejar fermentar 24 horas. Después, pasadas las 24 horas, abrir el tarro y empujar y presionar las verduras con una cuchara para que suban las burbujas formadas por la fermentación y para que éstas queden totalmente sumergidas en el líquido. Probarlas para ver si el kimchi está totalmente fermentado o si todavía hay que dejarlo fermentar 1 ó 2 días más. Conservar en el frigorífico. Lavar un poco el kimchi cuando se quiera comer y, si no se come toda la cantidad que se ha sacado, es mejor no volverlo a meter dentro del mismo bote. Meter lo que sobra en otro bote hermético y guardarlo en la nevera.

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